“Un psiquiátrico con un jardín. Un enajenado cuya obsesión son las tres flores rojas del jardín. Y una misión: destruir las flores, en las que se concentra todo el mal del mundo. Un sencillo argumento que a Garshin le sirve para desplegar su buen hacer narrativo. Concisa prosa realista para adentrarnos en los vericuetos de un psicologismo con tintes fantásticos.”